El juguete roto de Javier Maroto
Peligro de señales urbanas
<a href=”http://1.bp.blogspot.com/-AV7I2RGvCng/TpgXl5YjlrI/AAAAAAAACUs/ZoswNqcTMe0/s1600/IMG_0878.JPG” onblur=”try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}”><img style=”float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 239px;” src=”http://1.bp.blogspot.com/-AV7I2RGvCng/TpgXl5YjlrI/AAAAAAAACUs/ZoswNqcTMe0/s320/IMG_0878.JPG” border=”0″ alt=”" id=”BLOGGER_PHOTO_ID_5663302471244814002″ /></a><div style=”text-align: justify;”>Las señales de tráfico nos ayudan a mantener un orden a la hora de circular por la calzada. Tienen diferentes formas y colores para facilitarnos su comprensión desde diferentes distancias.</div><div style=”text-align: justify;”>¿Pero qué pasaría si las señales, en vez de indicarnos una norma, nos obstaculizasen la visibilidad y obligasen a invadir un carril con el peligro que ello ataña? </div><div style=”text-align: justify;”>Es lo que me ocurre a diario cuando intento acceder por la calle Gabriel Celaya a la rotonda de la calle Donostia.</div><div style=”text-align: justify;”>Como se puede observar desde la posición del conductor, cuando me quiero incorporar a la rotonda la señal redonda doble me obstaculiza totalmente la visibilidad de los vehículos que circulan por la misma, teniendo que incorporarme muy lentamente al carril de la rotonda para tener visibilidad poniéndome así en peligro.</div><div style=”text-align: justify;”>Situación de peligro que se da en diferentes puntos de la ciudad y que en éste en particular, calles Gabriel Celaya y Donostia que se pueden considerar semiresidenciales, aumentará en el futuro con la construcción de la futura estación de autobuses por el incremento considerable de pasos de autobuses y vehículos particulares.</div>




